La tecnología dental aplicada a la odontología restauradora actual exige un equilibrio preciso entre biología, función y estética. Al elegir entre disilicato de litio o zirconio, tomas una decisión técnica clave para la longevidad de la prótesis y la preservación del tejido dental.
Con el auge del flujo digital y los sistemas CAD/CAM, estas cerámicas han desplazado a la metal-cerámica, ofreciendo soluciones superiores.
Sin embargo, la rápida evolución de estos materiales hace necesario definir criterios claros para seleccionar la opción más idónea en cada caso clínico.
Evolución de los materiales cerámicos en el flujo digital
El paso de los métodos de colado y cera perdida a los procesos de fresado y sinterización ha transformado tu práctica diaria en el gabinete.
En este nuevo escenario, la comparativa entre disilicato de litio vs zirconio representa dos filosofías de trabajo que han acabado convergiendo gracias a la asombrosa mejora en las propiedades ópticas del segundo y a la gran fiabilidad de los protocolos de adhesión del primero.
- Sistemas de fresado y ajuste marginal: la precisión que alcanzan tus unidades de tallado permite que ambos materiales ofrezcan sellados excelentes, situándose habitualmente por debajo de las 120 micras. Esto reduce drásticamente el riesgo de caries secundaria o la degradación prematura del cemento.
- Simplificación de los tiempos de trabajo: la posibilidad de realizar restauraciones en una sola sesión, lo que conocemos como odontología chairside, ha posicionado al disilicato de litio como una opción de una eficiencia imbatible. Por su parte, el zirconio de última generación ha logrado reducir sus tiempos de sinterización para que no tengas que renunciar a la rapidez en citas de alta demanda.
Por qué la elección entre disilicato de litio o zirconio define el éxito a largo plazo
Tu predictibilidad como rehabilitador depende siempre de cómo comprendas las fuerzas biomecánicas que actúan en la boca. No busques solo el material más resistente de forma aislada; busca aquel cuyo módulo de elasticidad y comportamiento ante la fatiga se adapte mejor al sector que vas a tratar.
El valor de la adhesión química frente a la retención mecánica
Una de las diferencias que debes valorar con más calma es el método de fijación al diente. Mientras que el disilicato de litio es una cerámica grabable que te permite lograr una integración micromecánica y química real, el zirconio se comporta de forma distinta.
Al ser una estructura policristalina que no reacciona al ácido fluorhídrico, tu éxito dependerá de una preparación tallada con geometría retentiva y del uso preciso de imprimadores con monómeros fosfatados.
Resistencia a la flexión y comportamiento ante el desgaste
Es habitual que el debate sobre disilicato de litio vs zirconio se centre únicamente en los megapascales. No obstante, sabes bien que una dureza extrema sin un pulido exquisito puede volverse contra el diente antagonista, provocando un desgaste acelerado que querrás evitar.
- Zirconio: ofrece una fortaleza que supera con facilidad los 1000 MPa, lo que te aporta una tranquilidad enorme en puentes de varias piezas o en zonas con cargas masticatorias intensas.
- Disilicato de litio: aunque se mueve entre los 360 y 500 MPa, compensa esa cifra con una estética excepcional y una capacidad de distribuir las tensiones de forma armónica cuando realizas un cementado adhesivo impecable.
Criterios de selección con base en tu experiencia clínica
Para despejar esas dudas que surgen en el día a día de la consulta, conviene que analices siempre el espacio protésico disponible y el tipo de soporte, ya sea diente natural o implante.
La elección de disilicato de litio o zirconio debe nacer de un diagnóstico preciso, apoyado en la nitidez que ofrece un digitalizador de placas, donde valores tanto el posible parafuncionamiento del paciente como su nivel de exigencia estética.
En las siguientes secciones profundizaremos en las propiedades que te permitirán seleccionar el material con total seguridad, apoyándote siempre en el rigor científico y en la observación clínica constante.
Naturaleza química y propiedades físicas de las cerámicas modernas
Para elegir con criterio entre disilicato de litio o zirconio, conviene que profundices en la arquitectura interna de estos materiales.
No los veas solo como bloques o discos de fresado; son estructuras químicas diseñadas para responder de forma específica ante las cargas masticatorias y el entorno oral.
Mientras que uno basa su éxito en una matriz vítrea reforzada, el otro confía en una organización policristalina capaz de frenar la propagación de grietas mediante un fenómeno físico casi único en la ciencia de materiales que te aportará una gran tranquilidad en casos complejos.
Microestructura del disilicato de litio: matriz vítrea y cristales de silicato
El disilicato de litio es una cerámica vítrea compuesta por una fase de cristales elongados que se entrelazan dentro de una matriz de vidrio.
Esta organización es la que te permite obtener ese mimetismo tan valorado cuando trabajas en el sector anterior, donde la luz debe comportarse de forma natural.
- Fase cristalina: representa aproximadamente el 70% del volumen del material tras la cristalización. Estos cristales actúan como barreras que desvían las microfisuras, aumentando la tenacidad de la restauración sin que tengas que sacrificar ni un ápice de estética.
- Comportamiento óptico: al tener un índice de refracción muy similar entre la fase vítrea y la cristalina, la luz atraviesa la pieza de forma fluida. Así logras una translucidez que imita a la perfección el esmalte dental de tus pacientes.
- Procesado clínico: en su fase de «bloque azul» el material es blando y fácil de fresar en tu unidad de tallado, adquiriendo su resistencia final y su color definitivo tras un ciclo de horneado controlado que puedes gestionar con facilidad.
El zirconio y su transformación de fase: el fenómeno del refuerzo por transformación
A diferencia del anterior, el zirconio es una cerámica policristalina y carece de fase vítrea. Su comportamiento mecánico al comparar disilicato de litio vs zirconio destaca por una propiedad fascinante conocida como tenacidad reforzada por transformación, un verdadero escudo contra las fracturas.
Los estados del zirconio: monoclínico, tetragonal y cúbico
En odontología trabajamos principalmente con el zirconio tetragonal estabilizado con itrio (Y-TZP). Lo que hace especial a este material es su capacidad de reacción ante un estrés mecánico inesperado durante la masticación:
- Frenado de grietas: cuando una microfisura intenta avanzar, los cristales en fase tetragonal alrededor de la zona dañada cambian a una fase monoclínica.
- Expansión volumétrica: este cambio genera una expansión de volumen de entre el 3% y el 5%, ejerciendo una fuerza de compresión que literalmente «cierra» la grieta e impide que progrese.
- Zirconio de alta translucidez: si utilizas las nuevas versiones con más itrio para ganar estética, estarás estabilizando más fase cúbica. Esto mejora mucho el aspecto visual, aunque debes tener en cuenta que disminuye ligeramente esa capacidad original de frenado de grietas.
Comparativa de resistencia a la flexión y tenacidad a la fractura
Al analizar el rendimiento de disilicato de litio o zirconio, conviene que distingamos entre la dureza superficial y la capacidad de soportar cargas sin que la estructura falle.
La resistencia a la flexión mide la fuerza máxima que tolera el material, mientras que la tenacidad indica cómo resiste a los defectos internos que todos los materiales cerámicos presentan.
- Rendimiento del disilicato de litio: suele presentar una resistencia de unos 400-500 MPa. Su mayor virtud radica en que, al cementarlo de forma adhesiva, creas un complejo monolítico con el diente que multiplica su resistencia real en boca.
- Rendimiento del zirconio: las estructuras de primera generación superan con creces los 1000 MPa, mientras que las opciones más estéticas se sitúan en torno a los 600-800 MPa. Su tenacidad es muy superior, lo que te permite ser más conservador con los grosores de tus preparaciones.
Respuesta térmica y estabilidad química
Ambos materiales ofrecen una excelente biocompatibilidad, pero su comportamiento ante los cambios de temperatura difiere.
La baja conductividad térmica del zirconio protege la vitalidad pulpar en tus tallados más profundos, mientras que el disilicato de litio muestra una estabilidad química sobresaliente frente a la degradación por fluidos orales.
Al evaluar disilicato de litio vs zirconio, comprender estos fundamentos te permite predecir cómo se comportará la rehabilitación no solo hoy, sino tras muchos años de función oclusal exigente.
Estética vs. resistencia: el equilibrio crítico
Lograr el equilibrio entre estética natural y resistencia mecánica es el gran desafío diario en tu consulta. Al decidir entre disilicato de litio o zirconio, evalúas el comportamiento lumínico frente a la capacidad de carga oclusal de la zona.
Esta elección debe responder a un análisis objetivo de la función y la estética, ya que identificar las virtudes específicas de cada material es lo que garantiza restauraciones hermosas y, sobre todo, duraderas.
Translucidez y mimetismo: por qué el disilicato sigue siendo el rey en el sector anterior
El éxito en el área estética depende totalmente de tu capacidad para que la restauración pase desapercibida junto a los dientes vecinos. Necesitas imitar la opalescencia, el brillo y esa fluorescencia tan característica del esmalte joven.
En este terreno, el disilicato de litio mantiene una ventaja competitiva gracias a su generosa matriz vítrea.
- Dinámica lumínica: al permitir que la luz viaje a través de su estructura de forma muy parecida a como lo hace en el tejido natural, evitas ese aspecto opaco o artificial que a veces empaña otros trabajos cerámicos.
- Integración del margen: si el muñón subyacente tiene un color favorable, este material deja pasar parte de esa luminosidad interna. Así logras una transición casi invisible en la zona cervical, algo que agradecerás especialmente en pacientes con una línea de sonrisa alta.
- Personalización detallada: su compatibilidad con maquillajes y cerámicas de estratificación te permite alcanzar niveles de detalle anatómico que satisfacen hasta a los pacientes más perfeccionistas.
Zirconio multicapa (high translucency): ¿ha cerrado la brecha estética?
La evolución del zirconio ha sido impresionante en los últimos años. Has pasado de manejar materiales muy opacos, pensados casi solo para estructuras internas, a disponer de opciones de alta translucidez que compiten dignamente en escenarios donde antes solo te planteabas el disilicato.
Al valorar el avance de disilicato de litio vs zirconio en términos visuales, el zirconio multicapa ha supuesto un cambio de reglas en el laboratorio.
- Degradado de color natural: los discos multicapa vienen fabricados con una transición suave desde la zona cervical, más saturada, hacia la zona incisal, más traslúcida. Esto te permite imitar la anatomía interna del diente sin necesidad de procesos de estratificación complejos.
- Indicaciones en zonas de transición: estas mejoras ópticas convierten al zirconio en una elección excelente para premolares, donde buscas un buen compromiso entre la estética y una resistencia necesaria ante la carga masticatoria.
Indicaciones según la carga oclusal y el sustrato remanente
Tu elección final entre disilicato de litio o zirconio debe estar muy influenciada por esos factores mecánicos que a veces escapan a tu control inicial pero que pueden comprometer el éxito de la prótesis.
Evaluación de la carga oclusal y el parafuncionamiento
En pacientes con bruxismo o patrones de masticación muy intensos, la robustez del zirconio suele darte esa seguridad extra para evitar fracturas catastróficas. Sin embargo, en guías anteriores bien compensadas donde la carga es más suave, la capacidad de adhesión del disilicato de litio te ofrece una integración biomecánica difícil de superar.
El color del muñón como factor decisivo
Un detalle que nunca debes pasar por alto es el tono del diente remanente. Si tras realizar la obturación con un horno gutapercha te enfrentas a un diente endodonciado muy oscurecido, el zirconio será tu mejor aliado para enmascarar ese sustrato.
Gracias a su mayor opacidad relativa, te ayuda a enmascarar ese fondo desfavorable con mucha más solvencia que el disilicato.
- Sustratos claros: el disilicato de litio aprovecha la luz natural que viene del interior del diente para brillar.
- Sustratos oscuros: el zirconio actúa como un escudo óptico, impidiendo que los tonos grises o marrones del fondo contaminen el resultado cromático de tu corona.
Protocolos de cementado: la diferencia operativa
El éxito de tus restauraciones depende de la calidad del vínculo entre la cerámica y el diente.
Al comparar disilicato de litio vs zirconio, el cementado es la fase donde más divergen los protocolos: el primero busca una integración química total, mientras que el segundo, al ser una superficie inerte, requiere un tratamiento previo específico para lograr una adhesión fiable.
Dominar estas diferencias operativas te permite asegurar la estabilidad de la prótesis, transformando la resistencia teórica del material en un éxito clínico real y duradero.
Disilicato de litio: el estándar de oro en cementado adhesivo
El disilicato de litio es una cerámica sensible al ácido, una propiedad que te permite crear una superficie con una micro-retención excepcional.
Tu objetivo aquí es un cementado adhesivo puro, la opción predilecta para carillas, incrustaciones y aquellas coronas donde el remanente dental es más escaso de lo que te gustaría.
- Grabado con ácido fluorhídrico: este paso es vital para disolver la matriz vítrea y exponer los cristales. El tiempo estándar suele ser de 20 segundos a una concentración del 5%. Ten cuidado con el sobregrabado, ya que podría debilitar la estructura; la precisión es tu mejor aliada.
- Limpieza y neutralización: tras el grabado, necesitas eliminar las sales residuales. Un chorreado con ácido fosfórico al 37% durante 60 segundos o un baño de ultrasonidos con alcohol isopropílico te asegurará una superficie impecable.
- Silanización: el silano actúa como ese puente necesario entre la cerámica inorgánica y tu cemento de resina. Aplícalo sobre la superficie seca y deja que el solvente se evapore por completo; es un paso que no admite prisas.
- Adhesión al diente: mientras preparas la pieza, no olvides que el protocolo sobre el esmalte o la dentina debe ser simultáneo y bajo un aislamiento absoluto con dique de goma. La humedad es el enemigo silencioso que querrás mantener lejos.
Zirconio: protocolos para una superficie ácidofóbica
A diferencia del material anterior, el zirconio no se inmuta ante el ácido fluorhídrico porque carece de fase vítrea.
Si te encuentras comparando disilicato de litio vs zirconio por la facilidad de su cementado, verás que el zirconio te ofrece dos rutas distintas según cómo hayas planteado la preparación clínica.
Cementado convencional o autoadhesivo
Cuando has logrado una preparación con paredes paralelas y una altura de muñón generosa, de al menos 4 milímetros, puedes permitirte optar por cementos de ionómero de vidrio reforzado con resina o cementos autoadhesivos.
Esta es, sin duda, una de las grandes ventajas del zirconio: te simplifica enormemente el asentamiento de coronas y puentes en sectores posteriores donde lograr un aislamiento total puede ser una tarea heroica.
El protocolo de adhesión con monómero MDP
Si la retención mecánica es limitada o estás colocando puentes Maryland o carillas de zirconio, la adhesión química se vuelve obligatoria. El protocolo que mejores resultados te dará es el conocido como APC:
- Arenado (Air abrasion): limpia la superficie con partículas de óxido de aluminio de 50 micras a baja presión. Con esto creas una micro-rugosidad necesaria y elevas la energía superficial del material.
- Primer con MDP: utilizar un agente de unión que contenga el monómero 10-MDP es el único método realmente eficaz para unirte químicamente a los óxidos metálicos del zirconio.
- Cemento de resina: utiliza un cemento de polimerización dual o química. La opacidad del zirconio puede dificultar que la luz de tu lámpara llegue a todas partes, y así te aseguras un fraguado completo.
Influencia del cementado en la resistencia final del conjunto
Al analizar disilicato de litio vs zirconio, verás que el refuerzo del cemento actúa de forma distinta. El disilicato dispara su resistencia al transferir las tensiones al diente mediante la adhesión, mientras que el zirconio confía en su propia tenacidad interna.
En ambos casos, un sellado hermético es vital para evitar microfiltraciones y sensibilidad.
Dominar estos protocolos te permite elegir entre disilicato de litio o zirconio con la tranquilidad de que la unión será siempre un éxito.
Aplicaciones clínicas específicas: ¿cuándo elegir cuál?
La decisión final que tomas en el gabinete no responde a una fórmula rígida, sino a tu capacidad para interpretar las necesidades biomecánicas y los anhelos estéticos de quien se sienta en tu sillón.
Al evaluar el uso de disilicato de litio o zirconio, verás que cada material tiene un hábitat clínico donde su rendimiento brilla con luz propia.
Mientras que en ciertos escenarios tu prioridad será la adhesión para preservar la mayor cantidad de tejido posible, en otros necesitarás esa resistencia estructural ante cargas pesadas para evitar complicaciones que empañen tu trabajo a medio plazo.
Carillas y fragmentos: el dominio del disilicato
En el terreno de la odontología mínimamente invasiva, el disilicato de litio apenas tiene rival. Su capacidad para ser grabado y adherido con grosores que pueden bajar hasta los 0,3 milímetros te permite realizar restauraciones que devuelven la función y la belleza sin apenas tocar el esmalte sano.
- Adhesión biomimética: al unirse íntimamente al diente, este material se comporta de forma muy similar al tejido natural, distribuyendo las tensiones de manera uniforme por toda la estructura.
- Manejo de los márgenes: en preparaciones sin hombro o con terminaciones en filo de cuchillo, la integración óptica que logras es tan alta que la línea de cementado se vuelve prácticamente invisible para el ojo humano.
Coronas individuales en sector posterior
Aquí es donde la comparativa entre disilicato de litio vs zirconio se vuelve más interesante y, sobre todo, más personalizada. Tu elección dependerá directamente del espacio oclusal con el que cuentes y del tipo de tallado que hayas podido realizar.
- Zirconio monolítico: es tu opción de máxima confianza cuando el espacio es reducido. Puedes trabajar con grosores de apenas 0,6 a 1 milímetro en la cara oclusal sin miedo a comprometer la integridad de la corona, lo que te ayuda a ser mucho más conservador en tu tallado.
- Disilicato de litio: si dispones de espacio suficiente y buscas la máxima integración adhesiva para reforzar un diente que ha quedado debilitado, el disilicato te regalará un resultado excepcional y un desgaste del antagonista muy controlado.
Puentes de tres o más unidades: por qué el zirconio es la opción segura
Cuando dejas atrás las restauraciones unitarias para salvar un tramo edéntulo, las reglas del juego cambian de forma drástica. Al plantear un puente y dudar entre disilicato de litio o zirconio, la física de los conectores suele dictar la sentencia.
- Tenacidad y conectores: el zirconio posee la robustez necesaria para soportar las fuerzas de flexión que se generan en un puente. Te permite diseñar conectores con dimensiones razonables que no comprometen el espacio para las papilas ni complican la higiene de tu paciente.
- Limitaciones del disilicato: aunque existen protocolos para puentes anteriores de tres piezas, el riesgo de fractura en el conector es sensiblemente mayor. En el sector posterior, el zirconio es, sencillamente, el estándar de seguridad que te aporta tranquilidad.
Restauraciones sobre implantes y pilares híbridos
El comportamiento frente a los implantes merece que te detengas un segundo. Tu elección entre disilicato de litio vs zirconio en estos casos suele estar condicionada por la necesidad de enmascarar el metal y el tipo de interfase que utilices.
- Coronas atornilladas: el zirconio monolítico es muy valorado en rehabilitaciones sobre implantes por cómo resiste las fuerzas de cizalla cerca de la chimenea del tornillo. Además, su gran biocompatibilidad con los tejidos blandos favorece que se forme un sellado biológico estable y sano.
- Pilares híbridos: combinar bases de titanio con coronas de disilicato de litio es una solución magnífica para el sector anterior. Logras unir la resistencia de la conexión metálica con esa estética tan natural que solo la cerámica vítrea puede ofrecerte.
Casos de parafunción y grandes rehabilitaciones
En pacientes con bruxismo, la balanza suele inclinarse hacia el zirconio pulido. Se ha comprobado que el zirconio monolítico, siempre que esté perfectamente pulido y no glaseado en las zonas de contacto, es sorprendentemente amable con el diente antagonista.
Te ofrece una seguridad ante la fractura que el disilicato difícilmente puede igualar cuando el estrés oclusal es extremo.
Análisis de durabilidad y complicaciones frecuentes
La supervivencia a diez años es el verdadero indicador de calidad en tus rehabilitaciones. Al comparar disilicato de litio vs zirconio, debes anticipar su envejecimiento en el medio oral más allá del resultado estético inmediato.
Comprender los riesgos mecánicos y biológicos de cada opción te permite diseñar planes preventivos que minimicen las urgencias, consolidando así la confianza de tus pacientes en tu criterio profesional.
Desgaste del diente antagonista: mitos y realidades del zirconio pulido
Uno de los temores que más han pesado históricamente al elegir entre disilicato de litio o zirconio es el potencial abrasivo de este último sobre el esmalte natural del diente oponente. Sin embargo, la evidencia científica actual ha dado un vuelco a esta percepción.
- Zirconio pulido frente a glaseado: se ha comprobado que el zirconio monolítico con un alto pulido manual es incluso más amable con el esmalte que el propio disilicato de litio o la porcelana feldespática tradicional. El problema real aparece si el glaseado se desgasta con el uso, dejando expuesta una superficie rugosa que puede actuar como una lija contra el diente natural.
- Mantenimiento del pulido en clínica: si realizas cualquier ajuste oclusal en el sillón, dedica siempre el tiempo necesario a un pulido secuencial con gomas específicas. Un zirconio bien acabado mantendrá su suavidad con el paso de los años, protegiendo la dentición natural de tu paciente de forma muy efectiva.
Riesgo de chipping en estructuras de zirconio estratificado
Aunque el zirconio destaca por su robustez, su punto débil ha sido, tradicionalmente, la unión con la cerámica de recubrimiento.
Al analizar disilicato de litio vs zirconio en términos de integridad estructural, el fenómeno del chipping o astillado es una complicación que debes tener muy presente si optas por técnicas de estratificación.
- Diferencia de coeficientes de expansión térmica: si existe una disparidad entre el núcleo de zirconio y la porcelana que lo recubre, se generan tensiones internas que a menudo terminan en fracturas cohesivas.
- La ventaja del diseño monolítico: para reducir este riesgo al mínimo, la tendencia actual se inclina por el uso de zirconio monolítico maquillado. Al eliminar la capa de porcelana de recubrimiento en las zonas de carga, desaparece la posibilidad de astillado, lo que supone un argumento de peso para decantarte por esta opción en tus trabajos del sector posterior.
Longevidad clínica basada en la evidencia
La literatura científica nos ofrece datos muy alentadores para ambos materiales, aunque sus tasas de éxito varían según el lugar que ocupen en la arcada.
Al valorar si instalar disilicato de litio o zirconio, conviene que tengas en mente los porcentajes de supervivencia que arrojan los estudios clínicos a largo plazo.
- Rendimiento del disilicato de litio: las tasas de supervivencia en coronas unitarias y carillas suelen superar el 95% a los cinco años. Los fallos suelen estar relacionados con fracturas en pacientes con hábitos parafuncionales no protegidos o con fallos en la adhesión por alguna contaminación durante el cementado.
- Rendimiento del zirconio: en puentes de tres unidades, el zirconio se posiciona como el material con menor índice de fracaso estructural. Su estabilidad cromática es excelente y las generaciones actuales de alta translucidez apenas presentan signos de degradación con el tiempo.
Degradación hidrotérmica y el paso del tiempo
Un aspecto técnico relevante en la comparativa de disilicato de litio vs zirconio es el envejecimiento a baja temperatura que puede afectar al zirconio.
Este proceso implica una transformación espontánea de su estructura debido a la humedad del medio oral, lo que podría aumentar la rugosidad superficial.
Los materiales de grado médico que manejamos hoy están estabilizados con itrio de forma tan eficiente que este fenómeno apenas tiene repercusión en tus restauraciones, siempre que confíes en fabricantes que garanticen los más altos estándares de calidad.
Conclusión: criterios para una toma de decisiones informada
La elección de cada material laboratorio dental, ya sea disilicato de litio o zirconio, no debe entenderse como una competición, sino como un ejercicio de diagnóstico donde el éxito reside en asignar la solución correcta donde el éxito reside en asignar el material adecuado a cada necesidad biomecánica.
Desde Suministros Antón, tras años de apoyo al sector clínico en la selección de materiales, observamos que la predictibilidad nace de equilibrar la estética con la función.
Guía rápida para la toma de decisiones
Para que tu elección sea ágil y precisa, conviene simplificar los escenarios donde cada material brilla con mayor intensidad según la evidencia clínica actual.
- Sector anterior y adhesión: cuando el caso demanda carillas o coronas con máxima mimetización y dispones de esmalte para un cementado adhesivo, el disilicato de litio es la referencia. Su integración química y su dinámica lumínica son imbatibles para emular la naturaleza dental.
- Sector posterior y resistencia: en puentes, restauraciones sobre sustratos oscurecidos o pacientes con espacio oclusal limitado, el zirconio toma el relevo. Su tenacidad y capacidad de enmascaramiento te permiten resolver situaciones de alta carga con total seguridad mecánica.
Eficiencia y soporte técnico en tu práctica diaria
Al evaluar disilicato de litio vs zirconio, la rentabilidad de tu clínica también depende de la agilidad del flujo de trabajo y de la calidad de los suministros. Un protocolo dominado reduce tiempos de sillón y evita repeticiones innecesarias.
- Optimización digital: ambos materiales se integran perfectamente en el flujo de trabajo con escáneres intraorales y sistemas CAD/CAM. Mientras el disilicato destaca por su rapidez en formato chairside, el zirconio actual ofrece una versatilidad estética que cubre casi cualquier demanda protésica.
- Calidad garantizada: contar con el respaldo de Anton.sl te asegura el acceso a bloques y discos que cumplen estrictos estándares de pureza, evitando problemas de envejecimiento prematuro en tus rehabilitaciones.
Un compromiso con la odontología de vanguardia
Aunque el futuro apunta hacia materiales híbridos, la comparativa disilicato de litio vs zirconio sigue definiendo la excelencia en la odontología restauradora actual. Mantener el rigor en el pulido y el cementado será lo que distinga tu trabajo.
En Suministros Antón estamos a tu disposición para ofrecerte tanto el catálogo como el asesoramiento especializado que necesitas para que tu único objetivo sea la salud de tus pacientes.
